domingo, 18 de diciembre de 2011

Argentina 2001 - 2011 diciembre 19, 20 y 21

Mañana se cumplirán diez años desde el día en que regresando a mi casa, de pronto me vi obligado a frenar el  auto ante la multitud que cruzaba una calle del conurbano bonaerense, bloqueando el paso de vehículos.
Como digno hijo de clase media que soy, tuve en ese momento el temor de que algo me sucediera, porque aunque uno haya luchado siempre contra los prejuicios, es casi imposible terminar con ellos. Bienaventurado aquel que lo haya conseguido definitivamente.
Eran días de furia, y la gente a la que me refiero salía de saquear un supermercado de la zona. Permanecí inmóvil durante casi 10 minutos, observando como pasaban frente a mí centenares de  personas con bolsas de comestibles.
Mi temor fue desapareciendo con el correr de los minutos, ya que me llamó la atención descubrir en los rostros de aquellos, el sufrimiento que seguramente arrastraban desde siempre.
De repente, un chico de no más de ocho o nueve años, pasó frente a la ventanilla de mi auto. Llevaba unos paquetes de galletitas que esgrimía como trofeos. Se acercó, me mostró uno de ellos, me miro fijamente a los ojos y me dijo: “Tiene hambre Don, quiere una ?.
Realmente me senti muy mal en ese momento. Ese miedo que había sentido traspasó mi conciencia como una aguja. Me di cuenta que para aquel aquel niño, el hambre era algo tan incorporado como para mí saciar la misma cada vez que aparecía.
Mucho tiempo quedó esa escena dando vueltas en mi cabeza, y me hacía una pregunta una y mil veces : si ese pibe extendió su mano en aquel momento con inusitada tranquilidad para compartir su comida, entonces, un mundo mejor es posible ?
Esos días fueron el inicio de la tragedia que costó la vida a más de 30 personas en las calles de nuestro país.
Siempre existirá la discusión de si esas protestas fueron espontáneas u organizadas o planeadas por alguien. Estarán los de siempre que dirán que todo nació de algún secreto lugar como un plan macabro, o aquellos que defenderán la hipótesis de que el pueblo tomó las calles indignado por la situación, para cambiar definitivamente las cosas. 
Lo que nadie podrá discutir jamás, es que esa gente, carente de todo lo básico y necesario existió y existe, producto de las políticas neoliberales que fueron impuestas en el país en las últimas décadas, llevando a la marginalidad extrema a grandes sectores de la sociedad.
Un hecho significativo, fue también que la Clase Media se haya volcado a las calles en aquellos días. Es cierto que en muchos casos lo hizo para defender sus intereses producto del corralito financiero impuesto que le impedía disponer de sus ahorros, pero en gran medida también harta ya por lo irreversible de la situación. 
Tampoco nadie podrá discutir que desde aquella época hasta hoy, las cosas cambiaron y  tomando un rumbo distinto, permitieron un significativo avance en cuanto a la inclusión social de vastos sectores, ya sea con la incorporación de puestos de trabajo o la asignación de subsidios sociales.
Ese camino no debe ser abandonado, habrá que seguirlo hasta siempre. Ese camino seguramente no tenga final. A lo que si habrá que estar atentos, es a que la marcha no se detenga, o a que se intente tomar un atajo que por esas cosas que tiene la vida, termine llevándonos nuevamente al principio.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario