La muerte tantas veces anunciada, no tuvo cita en este día en la Patria Bolivariana. Solo se hizo presente la vida en todas sus formas, desde el amor entrañable del pueblo con su lider indiscutido, hasta la lealtad y nobleza de tanta humanidad que vistió las calles. Desde la alegría de saber que el camino es uno solo y hay que seguirlo, hasta las palabras del Presidente que coronaron un día inolvidable.
La vida tantas veces pisoteada se levantó con toda la dignidad y la fuerza necesaria como para convertirse en indestructible.
Las constantes operaciones y campañas sucias que se suceden a diario en el país caribeño, no pudieron opacar la fiesta de un pueblo que sabe de que se trata la historia, el presente y el futuro y que conoce demasiado de maltratos y opresión.
A pesar de la favorable diferencia que marcan todas las encuestas, donde se habla de hasta veinte puntos en su favor, el exitismo estuvo ausente en todo momento, y el llamado a seguir trabajando día a día y hora a hora fue la propuesta del lider.
Hay que trabajar con los jovenes, con los que votan por primera vez. No hay que abandonar la lucha hasta el último momento. Ese fue el mensaje. Esa fue la consigna. Consolidar un triunfo que no deje lugar a dudas, esa es la meta.
Bienvenido sea un comienzo de campaña tan promisorio. Bienvenida la multitud que colmó las calles y el corazón de los venezolanos.
Con tanta vida dando vueltas y custodiando el futuro, pocas son las posibilidades del triunfo de la muerte que tanto se pregona.
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