El 11 de Septiembre es una fecha tal vez de las más emblemáticas para la historia de nuestros paises.
Ese día, hace 39 años moría en el Palacio de la Moneda el Presidente Salvador Allende, quien seguramente fuera la persona que haya encabezado el movimiento más puro y genuino que se recuerde en la región.
Había advertido ya ese día de 1973 que "De la Moneda me sacan muerto, ni rendido ni exiliado", y asi cumplió con su palabra como había cumplido al pie de la letra en el cargo que ocupaba con cada una de las que había pronunciado desde antes de ocuparlo y hasta el día de su muerte.
Visto hoy, y contando con información que surge de documentos desclasificados por la CIA norteamericana y el propio gobierno de turno alla por 1998, queda en evidencia el accionar permanente, repugnante y siniestro empleado por el Imperio cuando sus intereses son amenazados.
El uso de cualquier método, no importa cuales sean las consecuencias y las conspiraciones constantes que son ejecutadas sin descanso hasta cumplir el objetivo fijado, son relatadas paso a paso por sus propios ejecutores 25 años después como dejando en claro y dando aviso de que los cambios no son posibles porque siempre estará presente la fuerza brutal de quienes detestan la vida y hacen de la muerte moneda constante, solo para que sus negocios y sus intereses no corran riesgo alguno.
El asesino dictador Augusto Pinochet, tal vez se diferencie de sus colegas latinoamericanos por la crueldad y lo aberrante de su accionar. Si bien toda dictadura de la época dejó sus marcas repudiables, desaparición de personas y torturas irracionales, y cada una a su modo dejó huellas imborrables, la de Chile fue sin duda la que más frontalmente embistió contra una sociedad que había decidido cambiar el curso de la historia.
Hoy, Chile vive las dramáticas consecuencias del terror instaurado en aquellos años, y su actual Presidente, Sebastian Piñera, se encargó personalmente de aclarar que no habría ninguná actividad oficial para recordar los acontecimientos de 1973.
Después de muchos años, el germen sembrado por Allende conquista nuevamente las calles, con los estudiantes a la cabeza, y el apoyo de la sociedad a estos es cada día más firme.
Es de esperar que el capítulo Piñera sea el último para el país trasandino, y que de paso a una fuerza de otro tipo que se sume de acuerdo a su tradición a los movimientos que hoy se desarrollan en nuestros paises.
Seguramente así será, resulta tan necesario como imprescindible. Los cambios sí son posibles y "más temprano que tarde" serán una realidad.
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